mujeres-expoMujeres es una selección de obras de la colección privada del famoso artista peruano José Tola, bajo la curaduría de Maru Pelaye, que se inauguró el 7 de setiembre como parte de la V Bienal Internacional de Grabado ICPNA. Esta exposición, bajo el pretexto temático de “las mujeres”, ha agrupado y presentado grabados desde un punto de vista y un lugar de creación masculino. O, dicho de modo más claro, la muestra refleja obras de arte creadas por hombres –en su gran mayoría-, en las que el criterio de selección y agrupación parece ser si aparece un pedazo de una mujer en ellas.

Lo que atrae mi atención a esta muestra es todo lo que omite, no ve, no acentúa, no cuestiona. En un contexto nacional desbordante de casos de violencia contra la mujer, de evidentes vulneraciones a nuestros derechos o de feminicidios; existe en San Isidro una exposición que nos rinde un homenaje por ser fuente de inspiración, por ser musas.

El título, que no es solo una palabra sino una intención o una afirmación, y el contenido de la muestra no se comprenden. ¿Cuál ha sido el criterio de selección? ¿Por qué no se ha cuestionado sobre la situación de las mujeres en su propio país? ¿Fue solo una decisión oportuna -u oportunista- de las circunstancias, de la marcha de Ni una menos, de la violencia? ¿De quién fue la decisión? ¿Fue el curador, el publicista, la Municipalidad? Necesitamos propuestas y espacios artísticos que visibilicen, reflexionen, cuestionen, respondan y aporten a la sociedad y a la historia del arte, una historia construida desde parámetros hegemónicos masculinos discriminatorios y machistas. En su exposición, no lo obtenemos.

No obstante, no todos piensan lo mismo sobre el arte. No todos los artistas, los críticos o los aficionados estarían de acuerdo. Dentro de la exhibición de su colección privada, aparece un grabado del colectivo de artistas-activistas-feministas Guerrilla Girls (EE.UU. 1985). La obra lleva por título Do women have to be naked to get into the Met Museum? Es irónico: este colectivo anónimo enfatizaba su lucha contra el sexismo, el racismo y la discriminación en el arte contra las mujeres y las minorías, mediante mensajes y gráficas contestatarias. Desde la semana pasada, en Mujeres, el grabado directo y agudo de las guerrilleras cuelga en paredes llenas de artistas hombres. Lo siento, Guerrilla Girls, pero después de tanta lucha feminista, su respuesta contestataria a toda la mirada masculina en la sala apenas se pudo escuchar.

No obstante, la herencia no se ha perdido. El día de la inauguración, un colectivo anónimo protestó contra la instalación apropiándose de la gráfica de las Guerrilla Girls en una banderola de gran formato. Su mensaje era el siguiente: “¿Dónde están las mujeres? No están aquí. Estamos organizándonos, luchando y demandando la violencia normalizada y sistemática que vivimos en esta sociedad”. Más claro, imposible. ¿Necesario? De todas maneras. Fue una reivindicación y una exigencia de obtener un papel activo en todos los espacios donde se nos ha anulado.

La exposición cuenta con un grabado de la escultura For the Love of God (Por el amor de Dios) de Damien Hirst, la obra más cara pagada a un artista en vida. Afuera nos están matando y, adentro, tenemos como invitación a Mujeres una calavera cubierta de diamantes.

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