Cerca al Puente de los suspiros, en una de las banquitas desde donde se puede leer la palabra Equilibrio escrita enormemente en uno de los muros de este parquecito de Barranco. Ahí, Sandra Campó, feminista apasionada y amante ardiente de los libros escritos por mujeres, como se suele describir, eligió ese lugar para hablar con nosotras sobre feminismo, sexualidad y su libro Hoy tengo ganas de mí. 7 historias de masturbación femenina, y sus proyectos más actuales. De eso trata esta entrevista.

Luego de haber dejado a inicios de este año su blog Chicas Malas con 26 mil 287 seguidores en Facebook, se ha mudado a un nuevo espacio llamado Nina -fuego en quechua-. Actualmente, dirige el Club de Lectura en la librería barranquina La Libre, donde, cada miércoles, chicas de todas las edades, colores y tamaños se reúnen ahí para hablar sobre libros escritos exclusivamente por mujeres, que sin darnos cuenta nos hablan también de nosotras mismas. Y es entonces cuando las conversaciones entre todas se extienden, los tapujos dejan de existir, las experiencias se comparten, aprendiendo todas de todas. Porque cuando dos o más mujeres hablan, ya sabemos cómo termina esto. Y para bien.

El libro de Sandra está a la venta en La Libre de Barranco, y el Club de Lectura: La Libre sigue abierto para todas, previa inscripción a sofiadebochca@gmail.com

Sandra, en la actualidad, se ven varios tipos o expresiones feministas, que, por decirlo de algún modo, van desde los feminismos sin sostén, sin maquillaje, hasta los más escotados o coloridos, cada quien ejerciendo su libertad a su modo. A ti ¿qué personajes, hechos o descubrimientos hicieron que te conviertas en feminista?

Mi descubrimiento del feminismo sucedió en el verano del 2011. En navidad del 2010 me regalaron “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir, y ese libro para mí fue como un abrir los ojos. Fue como decir: existe algo que explica los motivos por los que siempre me rebelé del rol de ser niña, de ser adolescente, de ser mujer. Yo era de jugar en la calle, de jugar futbol, de subirme a los árboles, de no querer usar sostén. Entonces, ese libro para mí fue la gran explicación de: “ah, Sandra, tú eras feminista y no lo sabías”. Existía una palabra con la que me podía identificar, y existen mujeres que están escribiendo este tipo de cosas que explican por qué tú no te sentías cómoda en ese rol.

Y en octubre del 2011 fundo Chicas Malas. Fue como, bueno toda la información que venía juntando podía ponerla en un blog y tal vez a otras personas les guste. Se me ocurrió el nombre Chicas Malas porque pensé: todas las mujeres que se rebelen contra las cosas que están fuera de la norma van a ser consideradas malas, y entonces las mujeres que a mí me gustaban siempre eran las malas. Las brujas de los cuentos de hadas me parecían como súper pajas. Con las tontas esas de las princesas nunca me identificaba. Era como que las malas son el tipo de mujeres que a mí me gustan, justamente porque se rebelan.

¿Y ahí ya tenías una línea feminista como más definida?

No. Mis inicios fueron con Simone de Beauvoir que es un feminismo europeo, blanco, heterosexual, pero a lo largo de los años he ido descubriendo otro tipo de discursos, como el de Audre Lorde, por ejemplo. En su libro “La hermana, la extranjera”, ella comienza diciendo: “soy negra, soy pobre, soy feminista y soy lesbiana”. Era la primera vez que yo leía a alguien que se presentaba a sí misma de esta manera y lo hacía para aclarar que la mujer dueña de esas palabras tenía dichas características, y que, por lo tanto, mujeres con otras características no dirían lo mismo que ella ni la representarían. Desde ese momento entendí por qué hay tantos y tan diversos feminismos.

Y me parece súper bacán que haya varios tipos de feminismos, que se contrapongan y discutan entre ellos. El feminismo abolicionista y el pro-sex siempre se van a pelear porque uno quiere abolir la prostitución y el otro quiere legalizarla. Me parece enriquecedor porque muestra la diversidad de perspectivas y de mujeres que hay. Si el feminismo fuera uno solo sería un pensamiento muerto. Son feministas todas: las abolicionistas, las pro-sex, las blancas, las negras, las islámicas, las indígenas, y todas las demás.

Pienso que mi feminismo es un mix de un montón de cosas, no tengo una etiqueta larga que diga feminista blah, blah, blah. Para mí el feminismo es una postura política, una cosmovisión, una manera de relacionarte con tu propio cuerpo, contigo misma, y con otras mujeres. Pero si vamos a hablar de a lo que me quiero dedicar, para mí la mezcla perfecta es: feminismo, sexualidad y literatura. Esos son como mis tres pilares.

Y, tal vez, hay cosas que juntas podríamos ir superando, ir abriendo los ojos. Hay ciertos prejuicios machistas que no solo comparten los hombres sino también las mujeres, muchas veces inconscientemente. ¿Dirías que hay prejuicios que aún nosotras mismas tenemos que quitarnos la venda de los ojos para superarlos en pro de nuestra propia autonomía y liberación de una vez por todas?

Mira, yo no soy muy partidaria de criticarle el machismo a otra mujer. No porque piense que las mujeres somos perfectas o somos intocables, sino porque yo he aprendido a ser más comprensiva con eso. Hay que cambiarlo definitivamente, pero creo que cada mujer vive su proceso. No puedes venir a decirle a una mujer, “oye tú deberías pensar así”. Cada una vive su proceso. Yo misma tengo mis propios machismos que ir resolviendo, y no los voy a resolver porque otra me lo diga, sino cuando realmente el chip me cambie en la cabeza.

Por otro lado, aunque las mujeres tengan incorporado el machismo de la sociedad en la que vivimos, este no les favorece a ellas. Eso es lo que me duele del machismo. Lo tenemos todas y todos, pero al que le favorece es al hombre. El que sigue teniendo el rol dominante es él, nosotras seguimos siendo las subordinadas. Dos hombres que se pelean por una mujer no se están peleando por ella, se están peleando por defender su propia masculinidad herida, ella es un objeto para ambos. Mientras que dos mujeres peleándose por un hombre, se están peleando por un bien que necesitan para sentirse completas. Hay una gran diferencia entre una cosa y otra.

Soy consciente de que lo primero que debemos resolver nosotras mismas son los rollos que hay entre nosotras mismas. Tú aprendes un montón con otras mujeres. Pero si ya de por sí tienes un prejuicio contra las demás, como que las mujeres son todas tu competencia, o que nosotras somos más machistas que los propios hombres, esas ideas sólo te distancian más de compartir con y aprender de otras mujeres .

 

Sandra Campo

De todas maneras, hay ciertos principios como defender la autonomía y la liberación de cada mujer, y creo que de eso hay en el fondo en tu libro “Hoy tengo ganas de mí”, autoeditado y autopublicado por ti misma además qué mayor autonomía que esa. Cuéntanos un poco sobre el libro.

El libro salió en el 2015. Surgió a partir de un post que escribí para Chicas Malas a mediados del 2013. Se llamaba como el libro: “Hoy tengo ganas de mí”, y narraba mi experiencia personal con la masturbación que para mí fue una experiencia distinta a los 20 que a los 30. Cuando inicié mi vida sexual pensé bueno ya no la necesito, la masturbación era una cosa menor a comparación de la vida en pareja. Pero cuando llegué a los 30, luego de terminar una relación, retomo la masturbación porque no tenía ese deseo de tener un vínculo sexual con nadie, y me doy cuenta que: ¡no era ninguna experiencia menor!

Apliqué toda la experiencia en pareja para realizar la práctica de una manera mucho más satisfactoria para mí y completa, ya no porque estaba sola sino que ya nunca lo dejé de hacer, sola o con pareja. Y la idea central del libro es que la masturbación es una práctica que promueve la autonomía sexual de las mujeres, el autoconocimiento corporal y la autoestima sobretodo. Imagínate: ¡estás tirando contigo misma, qué rica manera de conocerte, gustarte y disfrutarte!

Entonces, desde la publicación de mi historia masturbatoria, había comenzado a leer libros sobre la masturbación y la idea seguía dándome vueltas. Decidí que iba a hacer entrevistas a chicas de mi generación de 25 a 35 años. Las pensaba publicar de forma gratuita en mi anterior blog (Chicas Malas), pero al final decidí publicarlo en impreso porque descubrí que no se había hecho un libro antes sobre masturbación femenina en el Perú.

De hecho, a partir del libro, te entrevistó Marco Aurelio Denegri en su programa y estaba muy interesando en tu trabajo.

¡Le encantó! Creo que porque le dio la oportunidad de leer testimonios que difícilmente un hombre podría recopilar. Es muy distinta la conversación entre mujeres y sobre el tema de la masturbación todavía más porque entre nosotras mismas es un tabú.

Cuando recopilé los testimonios las chicas me describían las cosas desde la superficie y yo quería que me describieran todo de forma gráfica, al detalle, en qué momento lo hacen, por qué lo hacen, en qué lugar de su casa, cómo era cuando eran adolescente y cómo al ser adultas. Entonces a Denegri le encantó el libro. En el 2015 él también había publicado otro libro sobre la masturbación, pero que no he leído aún porque casi he dejado de leer a hombres.

¿Cómo que has dejado de leer a hombres?

Yo he pensado en elegir bien los libros que quiero leer, y hay como un arsenal de libros escritos por mujeres, y digo “arsenal” porque son como armas para abrir tu mente y para conocerse mejor a una misma. Si toda mi vida he leído un montón de libros escritos por hombres, para hacer el equilibrio (señala la palabra del muro escrita frente a nosotras), necesito años enteros de leer libros escritos por mujeres. Y aun así, ya no creo que recupere el gusto por los libros escritos por hombres, porque en los libros de mujeres están los temas que a mí me interesan. No porque dicen lo que yo espero, sino porque dinamitan todos los edificios de ideas que existen en mi cabeza en torno a temas como la maternidad, el ciclo menstrual, la violencia sexual, el aborto, el trabajo sexual, entre otros.

¿Y cuáles son las autoras o los libros escritos por mujeres que más te gustan, para sacarlas más a la luz de la subvaloración en la que pueda estar la literatura escrita por mujeres?

Yo leo mucho de acuerdo al momento, no tengo favoritas pero hay libros que me han impactado a lo largo de mi vida. Entre ellos puedo mencionar: “La hermana, la extranjera” de Audre Lorde, “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir, “Mujeres que corren con los lobos” de Clarisa Pinkola y “Las Diosas de cada mujer” de Jean Shinoda Bolen. Pero más que recomendar creo que la elección de los libros es algo muy personal. No creo que tenga que decir: “bueno para saber qué es feminismo tienes que leer esto”. Por eso en el Club de Lectura dejo que todas elijamos qué leer y que ustedes me recomienden obras y autoras porque sino sería algo así como: “lean el canon de Sandra”. No. Todas debemos crear nuestro propio canon literario basado en libros escritos por mujeres.

Lamentablemente, hay más de cien años de premios Nobel y menos de quince mujeres ganándolo, y no es que no existan mujeres escritoras, ni que no sean dignas de ser reconocidas, sino que en el mundo de la literatura existe también desigualdad y se invisibiliza o se subestima a las mujeres que escriben. En nuestro club estamos luchando contra esa desigualdad.

Y cuántas se publicaban, mucho menos, y cuántas escribían dentro de sus propias faldas y no podían mostrarlas a los demás porque simplemente era mal visto que una mujer escribiera.

Hace poco salió un documento que decía las razones por las que internaban a las mujeres en el manicomio en el siglo XVIII o XIX y una de ellas ¡era por leer! Porque si leías -y encima ni estamos hablando de escribir- se creía que la mujer se iba a confundir, iba a creer que la ficción era la realidad. Entonces de verdad hay desigualdad. Hoy en día reclamamos por la desigualdad política, económica, pero existe desigualdad también en la literatura. Leer todo un año sólo a mujeres, como yo lo vengo haciendo desde hace dos años, es un acto político por donde lo veas. Sinceramente no te estás perdiendo de nada. Estás ganando con todas esas lecturas, que muchas no conocen, y mi intención es darlas a conocer. Por eso el club me apasiona.

Hablemos del Club de Lectura de autoras mujeres que diriges en La Libre, ¿cómo nació esta idea?

Nació a partir de un reto de lectura que encontré en Internet. El reto era leer 50 libros al año con ciertas especificaciones, por ejemplo: un libro que hayan publicado el año de tu nacimiento, un libro que tenga el nombre de un color, y así. Yo decidí darle la vuelta al reto y que fuesen sólo libros escritos por mujeres. Nada más al darme el trabajo de buscar un libro para cada especificación del reto, descubrí varias autoras. Así que, a finales del año pasado, le propuse a Ana Bustinduy (dueña de La Libre de Barranco) la idea de crear un club de lectura.

“Si toda mi vida he leído un montón de libros escritos por hombres, para hacer el equilibrio, necesito años enteros de leer libros escritos por mujeres”.

Tenías el blog Chicas Malas con 26 mil 287 seguidores en Facebook, nada menos, y lo dejaste y mudaste a Nina. ¿Cómo así?

En realidad Nina es como una hijita de Chicas Malas, que era un blog sobre feminismo, arte y cultura popular. Tomaba como referencia los poemas, las canciones, las películas, los comerciales de televisión y demás, para hablar de estereotipos, amor romántico, roles de género y otros temas.

A fines del año pasado, los otros temas relacionados con feminismo ya no eran temas que me movían el corazón. Me di cuenta que todo iba girando en torno a Nina, que era un proyecto que ya estaba en mi cabeza. Lo de Chicas Malas ya no era lo que yo quería seguir haciendo. Continuaba con Chicas Malas cuando en mi cabeza ya estaba Nina, entonces era como ser infiel y tú tienes que serte fiel a ti misma.

Nina es un blog centrado en feminismo, literatura y sexualidad. Me interesa hablar de sexualidad desde una perspectiva mucho más amplia de la que conocemos. Sexualidad no es únicamente la práctica sexual genital. Es también erotismo, autoconocimiento, consentimiento, masturbación, la elección del tipo de relación que deseas mantener con otra u otras personas, es muchas cosas más. Pero todo el concepto de sexualidad, en particular en la dinámica heterosexual, sigue girando en torno al coito, sigue siendo lo central. Por eso existe el llamado “juego previo”, porque es el requisito anterior a lo que es lo esencial de la actividad sexual compartida: el coito.

Como si hubiera un orden y que el coito fuera lo central.

Sí, pero lo cierto es que tú puedes tener una experiencia sexual sin que haya ningún coito. En un libro llamado “Ética promiscua”, las autoras afirman que una experiencia sexual es lo que tú y tu pareja consideren como sexual. Me encantó esa definición porque amplia el concepto que tenemos de sexo y nos permite, si es que deseamos, dejar de lado el coito o no darle el carácter central que tiene dentro de nuestras prácticas sexuales compartidas.

Entonces Nina es un espacio para hablar de sexualidad femenina, desde una postura feminista, es decir cuestionando lo poco o nada que nos han enseñado sobre el sexo. Este nuevo blog ha sido creado en base a los tres ejes sobre los que gira todo lo que vengo haciendo ahora: el autoconocimiento corporal, la autonomía sexual, y la autoestima femenina. Eso es lo que me interesa. No hay cosa que no salga de mi cabeza que no tenga esos tres ingredientes.

¿Y cuáles son tus más próximos proyectos, además de continuar el Club de Lectura en La Libre?

Siempre tengo mil proyectos que quiero hacer y siempre es corto el tiempo para convertirlos en realidad. Por ahora, estoy concentrada en que el Club de Lectura: La Libre crezca y seamos cada vez más las mujeres que leemos a otras mujeres. Además, estoy planeando organizar un cineclub feminista y realizar charlas de sexualidad femenina. Por otro lado, sigo investigando sobre masturbación y tengo en mente un nuevo proyecto editorial en donde pueda ampliar lo que descubrí en mi libro “Hoy tengo ganas de mí”.

 


Gráfica por Estefani Campana

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